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    Acuerdate...

                

                  Acuérdate… 

     

     

    Ella lo tenía muy claro, siempre hizo lo que quiso, hasta cuando ni lo intentó.

    Se equivocó mucho, pero también tuvo aciertos, incluso del error.

    Tenía sueños hasta en las pesadillas, pero no de grandeza,

    no estaba dispuesta a atragantarse con su propia ambición.

     

    Prefería bajar de las estrellas, y quedarse cuerpo a tierra,

    en vez de subir al cielo, bajando cremalleras con nombre,

    por muy Armani que fueran los pantalones.

    No nadaba en la abundancia, pero tampoco tenía hipoteca, ni ulcera de estómago,

    nadie le debía dinero, y con ella sus amistades, se ahorraban una pasta en psicoanálisis.

    Pasaban horas contandole sus penas.

     

    Un ejemplo era Nadine, una amiga de su barrio venida a más,

    que coleccionaba bolsos de Prada y edredones de seda.

     Era ¨ anoréxica de besos ¨.

    Día tras día, vomitaba la saliva, de la lengua viscosa y babeante,

    que compraba sus bolsos caros, y sus sonrisas fingidas.

     Un día apareció casi sin vida, sobre uno de sus edredones de seda,

    se estaba desangrando lentamente, después de cortarse las venas.

     

    Los bolsos de Ella, no eran de Prada, eran de Xiung-Lyn.

     Ella, elegía los besos de ojos negros, y con barba de tres días,

    esos que dicen cosas al oído, antes de quitarte la prenda más pequeña,

    para luego desgastarse, bajo una suave manta de franela.

    Eran esos besos, los que se llevaba pegaditos al cuerpo, hasta la bañera…

     Alguno recogió, resbalando de su pecho, en un frasquito de cristal,

     como una gota de esencia.

     Manías...

     

    Otros, los escupía con la pasta de dientes;

     Aquellos que le dieron una vez, en una estación de trenes,

    claramente estudiados, para atraer la mirada indiferente, de otra,

     que pululaba cerca,la autentica protagonista … en aquél momento.

     

    Ella,al percatarse, Pensó… ¡Y yo con estos pelos...!

    Que necesidad…hay que joderse, a estas alturas…

    De haberlo sabido, me hubiera acicalado para la puesta en escena.

     

    Fue como ver un belga desnudo cantando ¨ A Pamplona hemos de ir…¨ (jeje.). Un número cómico.

    Y es que… los caprichos no tienen edad, aunque la comparsa sea todo un ¨ señor ¨.

    ( todo se respeta…) y no quiero entrar en detalles.

     

    Al menos en este caso,

     el olor del engaño llegó contoneándose,

     como el humo molesto, de un cigarro mal apagado,

    que quiso avisarla, rozando su nariz…

    …Entonces Ella se alejó, poco a poco, con la música a otra parte,

    tocándose unas palmas.

     

    Eso sí, siempre atrapaba esa miguita de verdad, que todo momento posee.

    ¨Eso es lo que me da vidilla¨, -le decía a un amigo-.

    Esas cosquillas sin piel que te peinan el alma, un segundo aunque sea, te habrá pasado…¨

     

    -No. Contestó él.

    A mi me peina ¨Bruno¨, es el mejor, aunque sale por un ojo de la cara.

     Por cierto, deberías cortarte ese pelo, te hace mayor.

     

    -Tú sí eres un amigo dónde los haya…! Gracias, pero prefiero conservar mis ojos…

     Además,  mi pelo me gusta.

     

    Era cierto, ya no era una niña, pero para ella la edad, eran sólo años, que pasaban

      Caminando a su lado, les cedía el paso y se guardaba su parte.

    No había más.

    Lo más importante, era disfrutar de una forma u otra, lo que le había tocado,

    pero hacerlo con el alma, como un buen Blues.

    A veces le costaba atreverse, o le salía caro, mucho más caro que ¨ Bruno ¨,

    Otras, lo conseguía…y eso, no tenía precio, cuando ocurría se quedaba sin recuerdos.

     

    Nunca supe si sus lágrimas estaban detrás,

     o delante de su sonrisa.

     

    Tampoco recuerdo la última vez que la vi.

     

     

     

     

     

    damelamanzana.

     

     

     

     

     

     

     

     
     
     
     
     

    Perdida bajo la lluvia

     
     

    Perdida bajo la lluvia

     

     

     

    Siempre se había guarecido en sus brazos, bajo su abrigo.

    Por eso, sin pensarlo dos veces, se puso los zapatos de caminar desconsuelos,

     y corrió una vez más, en busca del abrigo que la arropaba sin condiciones.

    Pero en esta ocasión, no hubo abrazo.

     Los parches arrancados, ya no tapaban ningún roto, Y sólo encontró,

     una descosida coraza con goteras, por la que se colaron sus penas, como chuzos.

    El abrigo que siempre la cobijó, se cansó de ser paraguas.

    .

    Agua y más agua, le caía encima, regando el pelo que languidecía en sus mejillas.

    Todo ese líquido, resbalaba por su cara, los ojos indefensos,

    temblorosos como  los ¨pucheros ¨ de un niño, antes de brotar el llanto.

     De la nariz llorosa rojo escarlata,

    un gorgoteo discontinuo asomaba, semejante al cuco de un reloj,

     y una mueca interrogante, torcía su sonrisa inacabada.

     

    Se empapó enterita.

    Desolada sin más… esperó que escampara.

     

    Regresó a casa con su desamparo, el frío nadando en los huesos.

    Las manos violáceas, llenas de nada, parecian gritar su nombre,

    con  miles de alfileres clavándose.

    Las penas, con resignación, se metieron sigilosamente bajo la piel.

     

    Asimismo, con gran templanza y esmero, escondió ¨ Ese Día ¨,

    debajo de la cama, delicadamente amortajado dentro de unos zapatos mojados,

     que nunca volvería a ponerse.

     

     

     

     

    Por ultimo, cogió una hoja de papel secante, y dejó una nota escrita…:

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    1- Comprar un paraguas

     

    2- Arreglar el calentador

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Poco después de acostarse y apagar la luz, se levantó, volvió a la nota,

     y añadió una ultima cosa:

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    3 - Regalarle un abrigo nuevo

      

     

     

    damelamanzana©

     
     
     
     

    En tus paginas

    EN TUS PAGINAS

     

    Desde la nube malherida,

    mordida por la oscuridad de una noche de diario,

    agarrando sus jirones,

    me tambaleo.

     

     Oscilo,

    los pies colgando en el vacío,

    muerta de miedo,

    me la juego.

     

    Ya no me importa caer,

    ni pienso mirar abajo.

    Sólo quiero tocar tierra

    sin romperme ningún hueso.

     

    Y si toca sangrar,

    que sea gota a gota

    entre el dolor de morirse,

    y las ganas de vivir

    con tu boca en mi boca.

     

    Con el alma suspendida

    de un final que me estremece y consigue,

     desafiante,

    desplomarme en el sofá.

     

    una noche de diario

     cuando menos lo pensamos,

    todo puede pasar

    con un buen libro en las manos.

     

    damelamanzana

     

     

    La Cobarde y El Obtuso

     
    LA COBARDE Y EL OBTUSO

     

    -Quería decirte algo y no me acuerdo… ¿En qué estaré pensando?

    Esta mañana, al abrir los ojos creí verte por un instante,

     pero enseguida recordé nuestra despedida en aquél semáforo,

    después de ver una película cuyo final, se perdió entre labios y ojos cerrados (como a los 15…).

    Hoy he gastado todo mi ¨ cacao labial ¨.

     Nada como una sesión de cine para tener boca de fresa,

    lo malo, es la intensa quemazón que conlleva, antes de despellejarse.

     

     

    Te cuento esto, porque no recuerdo ¨ eso ¨ que quería decirte… ¿Qué era?

     

    Precisamente esta tarde, paré en el semáforo de la despedida, y vi nuestra imagen congelada.

    Yo, temblando. Tú, dejándome tu bufanda, pensando que temblaba de frío.

     Mientras revivo ese momento, sonaba en la radio del coche, cierta canción, que te señala y me cuenta,

     lo que pasa cuando lo inevitable ocurre …y me sobresalto, porque toda una fila de frenéticos,

     comienza a darle al claxon con ensañamiento; el semáforo se puso verde, y yo sin darme cuenta.

     

    ¿En que estaré pensando?...

     

     

    (Ahora es cuando se supone que él se acerca, la besa con una dulce intensidad,

     las piernas de ella, quedarían laxas como las de una marioneta,

     y caería al suelo si él la soltara.)

     

    Pero no.

     

     

     

    -El caso es que he vuelto a ver la película. Quería saber si acaba bien o mal.

    Es curioso, te sentía a mi lado, como si estuvieras hablándome bajito, y rozándome el cuello. Te olía.

    Pero no eras tú…era tu bufanda, la llevaba puesta, sí.

    Cuando te la devuelva, no quedará nada de ti.

     

     

    (Ahora es cuando se supone que ella, se acerca, le coge la cara entre las manos

     y encogiendo los hombros, roza los labios cuatro veces, ¨in creccendo¨¨,

     hasta seguirle un beso apoteósico, de película con final feliz.)

     

     Pero no.

     

     

     

    -A lo que iba, quería decirte algo…

    Nada…me quedé en blanco. No será importante después de todo,

     o será mentira…es broma.

    Estoy hablando en serio, de verdad.

     

     

     

    Desearía atrapar mis palabras en un puño y lanzárselas como confeti,

     que fueran brillantes luciérnagas saliendo de mi boca.

     

    Pero retroceden ante mi voz,

     y se escurren como el agua,

     hasta mis pies de mármol.

     

    E intento,

     con callada esperanza,

      encuentre las palabras

     que guardo bajo mis cejas,

     o las oiga,

     cuando se esconden

     entre mis silencios.

     

    Un día de estos,

     acabaré siendo sólo mármol,

     en algún lugar, a la intemperie.

     

     Las palomas se posaran sobre mi cabeza,

     Y dejaran escrito

     lo que fue de mis silencios,

       con la tinta de sus excrementos.

     

     

     

     

    -Enfin…te devuelvo tu bufanda, que no se me olvide.

     

     

     

    -Por cierto, la película es mala ,pero acaba bien.

    Con un beso apoteósico de final feliz…

     

    …de película.

     

     

     damelamanzana

     

     

     

     

    EL REGALO

     

    EL REGALO

     

     

     

     

    Amor

     

    No sabe de diferencias.

     Todo está al mismo nivel,

    Como todas las personas que nos cruzamos,

    gente con otras vidas,

     otras lenguas, otras dificultades.

     

    Amor

     

    Creer en el verbo creer.

     

    Creer.

     

     Sentir tenerlo todo

     aunque nada tengas.

    Amar.

     sin lugar

    ni dudas.

     

    Desear que empape a los demás.  

     

      Entender

     comprender,

    respetar.

     

    Hacer todos los ¨ te quiero ¨

    Que no se pronuncian.

     

     Perdonar todo aquello que,

     para amar,

    sólo estorba.

     

    Amor

     

    Los mares que vistieron la piel,

     las noches entre sabanas junto al fuego,

     los amaneceres de sonrisas,

    algún logro, un tesoro de mi vientre,

    una sorpresa inolvidable

    (me encantan ciertas sorpresas…)

    El juego de aquellas canciones,

    que nos recuerdan

     lo que se nos olvidó

     en silencio.

     

    Amor

     

     Un viejo árbol en el que me reconozco,

     palabras de desconocidos,

     en los que también,

     me reconozco.

     

    Amor

     

    Una sonrisa, una mirada, una llamada,

    un abrazo.

    Una mano tendida porque sí.

    Unos brazos abiertos porque también.

    Unas caricias escritas,

    Todos los besos…

    Y los besos.

     

    Cualquier gesto de sentimiento.

     

     

     Son pequeños rescates silenciosos.

     

     Colecciones de huellas invisibles,

     que despiertan las ganas,  

    escarban en el anhelo creativo,

    recuperan otra vez,

     el calor que gobierna el corazón,

    el deseo de creer,

     de dar.

     

    Esa voz que dice ¨ a ver si te atreves ¨.

    La presencia de un ¨ estoy aquí ¨

     La mano invisible que da un empujoncito.

     

    Amor

     

    La fuerza que juega con mi ánimo.

    Esa que hace valiente,

    Y vence sin derrotar.

     

     

    Me lo pido.

     

     

    damelamanzana